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Nació
en Buenos Aires, República Argentina y estudió durante nueve años dibujo
y pintura con el artista Horacio Butler uno de los pintores argentinos
más relevantes y reconocidos por la crítica nacional y extranjera. Asistió
a los cursos de Visión del profesor Héctor Cartier y a la Escuela de
Psicología Social de Enrique Pichón Rivière. Se recibió de Psicóloga
Social en 1977. Fantasía y realidad se unen en su lenguaje pictórico
y producen imágines vivas, reveladoras. Su pintura tiene una consistencia
expresiva que no reside exclusivamente en la temática, aunque ésta encarna
sus intereses más genuinos. El mundo de su infancia comenzó a aflorar
naturalmente en sus pinturas, es por eso que los personajes parecen
vistos desde la certera y directa mirada de la niñez, punto de vista
que pone a la cosas en una dimensión que el adulto (salvo que sea un
artista) ya no puede recrear; así los gatos y los perros, las flores
y las fruteras, las plantas, las mesas servidas (siempre insinuando
un banquete), los instrumentos musicales, las parejas, los disfraces,
las fiestas familiares, los niños, los títeres y las muñecas, las mariposas,
los retratos, las bañistas, los desnudos, pertenecen a una dimensión
que es lúdica, como de juego, pero también es irónica e incisiva, que
recapitula una y otra vez sobre las situaciones en busca de aquellos
códigos que tornan a la imagen en descubrimiento y a lo simple y directo
en una versión tan filosa como aguda del mundo real.
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